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Llega el “Expreso Periqueño”

A 72 años del nacimiento de nuestro querido Talleres de Perico quiero recordar el momento en que quedó inmortalizado en nuestra rica historia.

Llega el “Expreso Periqueño”

“Expreso jujeño”, así fue bautizado Talleres de Perico en la década del 60` en una de las travesías más maravillosas que le dio el fútbol, un antes y un después en su historia que marcó para siempre la identidad de la hinchada más seguidora de la provincia de Jujuy.

“Ooooooh dale, dale Expreee, dale Expreeee, dale Expreeee…” corea la popular mientras la redonda gira de un lado a otro en el campo de juego y el sonido de una locomotora se siente cada vez más cerca, hasta escuchar la pitada inconfundible del tren que extrémese hasta el más macho de la tribuna. “Es el canto de los nuestros, ¡vamos Expreso!”, dice alguien entre la hinchada cuando los bombos se vuelven a agitar.

Y sin querer, en un instante, pensar en la palabra “Expreso” es volver a los viejos tiempos, esos en los que en la Vieja Estación se despedían varios trenes por día, algunos que marchaban al norte, hasta Bolivia y otros que se iban para los puertos del sur. Ese mismo momento en que a unas cuadras Talleres seguía forjando su destino.

Para los años 60` Atlético Talleres todavía no disputaba los Torneos de la Liga Jujeña de Fútbol, así que su comisión directiva siempre estaba habida por organizar partidos amistosos con cualquier equipo que le quisiera hacer frente. Entre todo el montón de partidos que se jugaron por aquella época hubo uno que marcó un antes y un después en la historia del club, un encuentro disputado contra Sportivo Alberdi de la ciudad de Libertador General San Martín, ubicado en el Ramal jujeño.

El presidente de Sportivo Alberdi, José Asmuzi, primo de Oscar Asmuzi que formaba parte de la comisión directiva de Talleres, organizó dos partidos amistosos: uno de local y toro de visitante. El primero se jugó en Estación Perico, donde Talleres hizo de local sin ningún inconveniente y se quedó con el triunfo.

Pero lo más interesante de estos partidos comenzó cuando los periqueños tuvieron que hacer los preparativos para devolver la visita en Libertador. Para ello a Oscar Asmuzi, se le ocurrió contratar un servicio de coche motor para trasladar al equipo, el cuerpo técnico y algunos simpatizantes que desearan acompañar a Talleres. Un proyecto ambicioso que rápidamente puso en acción.

Los trámites de Asmuzi comenzaron en la Administración de FF. CC. Argentinos del distrito Perico, donde le informaron que el costo del servicio a pagar debía incluir un viaje del coche motor desde Salta a Perico y viceversa, más el viaje desde Perico a Libertador ida y vuelta, haciendo que los costos que tenía planificado en un primer momento superaran considerablemente sus números.

Sentado en uno de los bancos de la estación, mirando como un tren se marchaba, Asmuzi comenzó a hacer números en una vieja libretita con tapas de cuero, mientras el sol del mediodía comenzaba a calentar. Después de un rato llegó a la conclusión de que si conseguía vender 120 pasajes el club no perdería plata y que incluso si lograba vender algún boleto más ese dinero se convertiría en ganancias para Talleres. Todo parecía cerrar en una maravillosa idea, pero por aquellos años no era tan fácil juntar a tanta gente que siguiera de visitante al club, por eso llegar a 120 personas comenzó a convertirse en una misión difícil de alcanzar.

La voz de lo que se quería hacer comenzó a correrse por todo el pueblo, entre calles de tierra el boca a boca se volvió la mejor propaganda. Algunos comenzaron a llegar a comprar sus boletos al club en viejas bicicletas o a pie y de a poco se fueron sumando.

Para cuando llegó el día del partido, Talleres no sólo vendió los 120 pasajes que necesitaba para poder pagar los gastos, sino que reunió a 400 hinchas que emprendieron fervorosos el viaje a Libertador, un número impensado para la época. Con banderas colgadas desde las ventanas, algunas agitándose dentro del tren al ritmo de una orquesta de músicos que también se sumó a alentar al club de sus amores, hicieron de las horas del viaje hasta el Ramal una verdadera fiesta.

Cuando el tren con la muchachada de Talleres entró a Libertador dejó boquiabiertos a los vecinos que se sorprendieron con el barullo que hacían. Ya en la estación de trenes el periodista Antonio Efé, conocido como Balmoré, perplejo por la maravilla que estaba viendo narró la llegada diciendo: “Llega el Expreso Periqueño”, dándole por primera vez ese nombre.

Talleres jugó el partido con toda su gente, lo ganó, pero el resultado quedó como algo anecdótico, lo más importante fue el nacimiento del “Expreso”. Al otro día los diarios se hicieron eco de la hazaña de los hinchas, mostraban fotos dando cuenta de una nueva victoria de los de Perico, replicando las palabras de Balmoré y bautizando para siempre al club como “El Expreso Periqueño”.

Crónica histórica ficcionada por Noelia Luna