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En perico se jugó un clásico con pocas luces

Por la segunda fecha del torneo federal B, "el expreso no paso del amargo empate en cero frente a su clásico rival, Central Norte dejando una floja imagen en su propio reducto.

En perico se jugó un clásico con pocas luces

Talleres sigue sin poder ganarle al cuervo salteño y la racha negativa se extiende aun mas, en esta oportunidad, no paso del empate en cero, en un partido que dejo muchas dudas en el equipo del Tigre Amaya.

Por la segunda fecha del torneo federal B, “el expreso no paso del amargo empate en cero frente a su clásico rival, Central Norte dejando una floja imagen en su propio reducto.

En la primera parte, los dirigidos por Miguel “el tigre” Amaya tomaron la iniciativa de ir a buscar el arco de Salvatore, desbordando por las bandas, aprovechando el sector izquierdo, con Cáceres y el puro Castillo que se proyectaba para asistir a sus compañeros dentro del área. Por derecha hacia lo propio Antonio Ibáñez, ese era el juego que proponía de entrada.

De hecho, a los 8 minutos el árbitro Nelson Bejas, cobro penal luego de un desborde en el que Ibáñez se metía al área e intentaba tirar el centro, por lo que el defensor Armella despejo con la mano y el propio delantero se encargo de malograr el remate desde los doce pasos, su remate reventaba el poste izquierdo del arquero cuervo.

Después de esta chance, los periqueños sintieron el cimbronazo, golpeo desde lo anímico, lo que le permitió a la visita inclinar la cancha y empezar a generar situaciones a través de Maximiliano López asociado permanentemente con Vicente Monje y Carlos Castilla en delantera, aunque no con tanta claridad, lo más destacado en Central Norte se caracterizaba por los remates desde fuera del área que en más de una oportunidad genero el ¡Uh! de la gente, pero no mucho más que eso.

En la segunda parte el chato rendimiento de ambos equipos no mejoro, ni en lo colectivo ni mucho menos en las pelotas quietas, el expreso intentaba, pero no generaba, la mala actuación de Maxi Martínez la sintieron sus compañeros, ya que no había una identidad, estuvo ausente la idea de juego que pretendía su técnico.

Sebastián Pisculichi y Eduardo Correa se las ingeniaban para cortar los avances del cuervo que en más de una oportunidad pudo haber concretado de contra, pero tampoco fue efectivo, el arco se mantenía en cero.

En general fue un partido muy mezquino, ninguno arriesgaba con temor a quedarse con las manos vacías, en el duelo de equipos candidatos, se respetaron más de la cuenta, les falto agresividad e intensidad, como realmente se tiene que jugar un clásico.